Editorial del mes de Abril luego de la muerte del Dr. Alfonsín
La vida siempre nos demuestra si fuimos buenas o malas personas, si terminamos solos o con muchos amigos, si nos reconocen o no nuestros vecinos, compañeros, familiares. La vida siempre nos demuestra, en el final si realmente cumplimos nuestra función o no aquí en la tierra. No es que haya tomado un curso acelerado de religión, pero viendo el dolor que hubo en el país por la muerte de Alfonsín, me surgieron estas palabras.
No voy a hablar de Alfonsín, ya se ha dicho mucho y lo ha dicho gente que lo conoció o que vivió la etapa de Presidente. Mis palabras hacen referencia al legado de él como Presidente, a lo que nos enseñó con su vida.
A favor o en contra se puede estar siempre, pero nadie puede negar la democracia que con él se hizo fuerte y que por primera vez en Sudamérica puso en el banquillo a los dictadores. La resignación del poder para permitir la continuidad democrática es otro gesto ha destacar.
Y todo esto me hace pensar que vivimos tal vez en una época tan distinta, en donde no se ven políticos capaces de poner el país por sobre sus intereses, en donde la confrontación absurda y sectaria es moneda corriente.
Vivimos en un país en donde si no me gusta lo que dicen los medios le mando a D´lía, le corto el satélite a Clarín o trato de cambiar la ley de medios para poder presionarlo cuando quiera.
Tan distinta es esta época, tan distinto son estos políticos de hoy, que ponen a esa tonta ideología sectaria por sobre los ideales, esos ideales que permiten que la democracia funcione para conveniencia del país, aún cuando haya que resignar cargos personales...porque lo más importante es el país, la democracia del país.
Se nos fue un demócrata...tal vez uno de los últimos...que Dios lo tenga en la gloria y en nuestras memoria.
martes, 16 de junio de 2009
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