Tal vez sea una de las profesiones menos remuneradas; tal vez sea una de las profesiones más arriesgadas; tal vez sea una de las profesiones más difíciles; pero sin duda es una de las profesiones más hermosas que existe. El periodista tiene en sus manos el “buen” poder, el poder de informar, de llevar a la superficie esos temas que los políticos, empresarios, y otros no quieren que se sepan, de investigar a fondo, de servir a su comunidad.
Muchos que hoy trabajan el la TV, en la radio o en los diarios deshonran la profesión, puesto que solo sirven a intereses particulares, ya sea de empresarios, políticos o empresas internacionales, no hace falta nombrarlos, cada uno sabe muy bien de quién hablamos. Pero la verdad es que hay cientos de excelentes periodistas que, aún a costa de su economía, de su salud, y de su seguridad, buscan por todos los medios llegar a la verdad, y cumplir ese noble servicio para el cual han sido llamados: INFORMAR.
El periodista es aquel que de una nota “chica” logra hacer una columna de opinión, el que logra hablar en la radio de esos temas tan vulgares pero que tanto le interesa a la audiencia, el que desde la televisión interroga a un político como si fuera un fiscal acusador. Pero es cierto que por distintas circunstancias, hoy en Argentina, los medios de comunicación no le dan el lugar que le corresponde y le dificultan todo lo posible el trabajo. Ej.: 1- Para trabajar en una radio debes conseguirte tu publicidad y pagar tu espacio.
2- Los diarios te toman “a prueba” por 3 meses y no te pagan o te pagan una miseria y te explotan
3- La TV solo muestra “el baile del caño”, 12 tipos encerrados todo el día en una casa sin hacer nada, y se olvidó por completo de la información, de la opinión política.
Por eso el periodista debe entender cuál es su rol. Debe comprender que no puede quedar bien con el Dios y con el Diablo.
El periodistas es interlocutor entre la gente y alguien, el periodista es aquel que hace que aún el más terrible dictador se sienta cómodo para luego preguntar sin piedad. No es ensañarse, es saber preguntar, es saber dirigir la entrevista y a la vez no cruzar esa fina línea de la manipulación. El periodista no miente, no oculta información, pero el periodísta no dice algo sin chequearlo. ¿Cuántas veces escuchamos a cualquier periodista decir cualquier disparate o incluso permitir que los entrevistados digan cualquier disparate? El periodista está atento está buscando donde preguntar aquello que la gente quiere saber, aunque se trate de la vida privada de un actor, de un futbolista o de la Presidente de la Nación.
Así es el periodista, una persona dedicada a la información y a la verdad las 24 horas.
El periodista, aún y pese a todo sobrevive, en un mundo que se corrompe, y que intenta ocultar bajo la alfombra todos sus problemas, e intenta tener a su gente “embobecida”, en definitiva lo que busca este mundo es nada más ni nada menos que CALLAR AL PERIODISTA.
A no aflojar, a seguir informando a seguir re preguntando a seguir luchando.
viernes, 13 de marzo de 2009
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Cuanta razon nene...
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